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Print-Friendly VersionInforme Anual 2003—Banco de la reserva federal de Dallas

Subiéndose a una oleada de tecnología

Ya que la productividad determina qué tan bien se vive, los estadounidenses quieren saber cómo les está yendo.

En una economía tan grande y diversa como la nuestra, es una tarea titánica calcular un número de productividad que sume los esfuerzos de 130 millones de trabajadores, empleados en millones de establecimientos que generan más de $11 trillones en producción. La Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) hace lo mejor que puede en generar cálculos trimestrales de producción por hora, derivadas en gran parte de encuestas de empresas.

Los datos de la BLS muestran que la productividad de los EE.UU. ha crecido de forma constante en el largo plazo, con una producción por hora que se eleva en un promedio de 2.3 por ciento anual, desde 1870. Puede que unos pocos puntos porcentuales al año no suenen como que fuera mucho, pero esta tasa histórica duplica el ingreso per cápita cada tres décadas aproximadamente. (Consulte el Cuadro 2).


La Internet y otras innovaciones han ayudado a encender la chispa de una oleada en productividad en los EE.UU. desde mediados de la década de los ’90. En la recuperación económica actual, las compañías siguen viendo ganancias provenientes de inversiones en nuevas tecnologías.

El trayecto de la productividad ha sido disparejo, debido a los incrementos y las desaceleraciones en el ciclo de los negocios, así como a las tendencias económicas de plazo más largo. De 1950 a 1973, por ejemplo, la producción por hora se elevó un saludable 2.7 por ciento anual. En los próximos 22 años, la productividad descendió por debajo de su tendencia de largo plazo, elevándose sólo un 1.5 por ciento al año. La desaceleración permanece en algo de misterio, aunque algunos economistas sugieren que las inversiones iniciales en computadores y en tecnología informática no proporcionaron un resultado lo suficientemente grande.

La productividad escapó de sus estancamientos de dos décadas a mediados de 1990, a medida que las computadoras, los escáneres, la Internet y otras innovaciones alcanzaron finalmente a una masa importante en los lugares de trabajo de los Estados Unidos. Las ganancias promedio en productividad anual se han elevado al 3.2 por ciento, desde 1995.

El reavivamiento da todas las señales de continuar. La economía emergió de la recesión de 2001 con un crecimiento en la productividad muy por encima del promedio de siete ciclos comerciales significativos desde 1960. En los primeros 11 trimestres luego de que el empleo llegó a su punto más alto, la productividad saltó un 13 por ciento, comparado con la norma histórica del 8 por ciento. En otro receso con el pasado, las ganancias se extendieron más allá de la fabricación, el líder tradicional en productividad, y hacia la economía total, inclusive la venta al menudeo y los servicios.


Las futuras ganancias en productividad probablemente provengan de avances en biotecnología, un campo que actualmente está explotando las posibilidades abiertas al decodificar el genoma humano.

La oleada de productividad posterior a la recesión ha sido lo suficientemente fuerte como para encender la chispa de la controversia. El mercado de la mano de obra ha decaído, sin creación de empleos netos dos años hacia la recuperación. Algunos ven la productividad como una carga que les permite a las compañías expandirse sin contratar a más trabajadores. Pero ver la productividad como un obstáculo en el empleo es ser corto de vista. Los estadounidenses no enfrentan la elección entre tener trabajo y trabajar de una mejor manera. La alta productividad eleva los ingresos y las ganancias, lo que estimula la demanda, impulsa la inversión y pone más gente a trabajar, usualmente, en nuevos empleos.

Podríamos desmantelar los robots de nuestra fábrica y el equipo de la granja con la idea de contratar cientos de manos laboriosas para construir vehículos y cultivar la tierra. Podríamos desechar nuestros azadones y cavar zanjas con palas. Hacerlo así sería absurdo. Inmediatamente, veríamos que renunciar a la productividad nos haría un gran daño. Los precios serían más altos; los salarios, menores; y, la economía, más pequeña. El trabajo sería más duro. Los estándares de vida serían arrastrados regresivamente en el tiempo, sacrificados al falso dios de más empleos.

Mas bien que rechazar la productividad, deberíamos acogerla e ir hacia adelante. A medida que continúa la recuperación económica, Estados Unidos posiblemente no esté en posición de sostener el mismo paso de crecimiento en la productividad que ha venido adoptando en los pasados dos años. Aún con una desaceleración, la nación probablemente fundamentará el sólido crecimiento en productividad de los años recientes, mas bien que regresar a la recesión posterior a 1973.

El argumento optimista de la productividad futura se centra en las tecnologías que hicieron más eficientes los lugares de trabajo de EE.UU. en los años recientes. La revolución del microchip todavía tiene mucha fuerza en esto. Y, a medida que se integran los mercados mundiales, deberíamos agregar a eso nuestras ganancias en productividad provenientes del comercio.

Aparte de eso, las nuevas generaciones de tecnologías que conmocionan al mundo van a tener impacto en la forma que trabajamos. Considere la nanotecnología, la ciencia que reestructura átomos y moléculas. Ésta promete crear nuevos materiales que sean más fuertes, livianos y flexibles, así como sustancias con condiciones perfectas de aislamiento, lubricación y conducción. La biotecnología emergerá, también, como una potente fuerza para el progreso.

Cuando se combina con los mercados empresariales abiertos y dirigidos de Estados Unidos, el inventario de tecnologías de punta debería proporcionar un rápido crecimiento en productividad por años. Las ganancias saludables en producción por hora pueden restaurar el brillo de la Nueva Economía, un concepto marcado por la implosión del “punto-com”. La Nueva Economía conlleva una poderosa implicación en políticas: Con una productividad más sólida, la economía puede crecer más rápido, sin impulsar la inflación.

Cuadro 2
La productividad en números

Luego del despegue en años recientes. . .
La economía estadounidense ha alcanzado incrementos constantes en productividad en las pasadas cinco décadas (como se muestra a continuación). Un incremento desde 1995 no sólo hizo retroceder una desaceleración de 22 años, sino que eclipsó la tendencia histórica de 2.3 por ciento al año.

Productivity trends

. . . La productividad realmente despega
El crecimiento en productividad ha sido especialmente fuerte en el ciclo comercial más reciente (a continuación). En los 11 trimestres desde el punto alto para empleo, la producción por hora ha aumentado más rápido que en cualquiera de las siete recesiones y recuperaciones mayores que la precedieron

Productivity index, peak quarter of employment = 100

 
Empleos y productividad van juntos

Las causas de las pérdidas de empleos incluyen una mayor eficiencia, ascenso de la competencia en importaciones y otros factores que impulsan la reorganización en la economía. La cantidad de trabajadores que presentan reclamos iniciales por seguro de desempleo muestra que los despidos son una parte rutinaria de la vida económica, ya sea que el empleo esté en ascenso o en descenso (sombreado).
 
1979–80
1981–82
1983–90
1991
1992–2000
2001–03
Promedio mensual
Reclamos iniciales
436,000
519,000
366,000
448,000
338,000
404,000

Salvo por breves recesiones y sus repercusiones, la economía crea suficientes oportunidades nuevas, tanto para los que han perdido empleos como a los de nuevo ingreso en la fuerza laboral, con lo que aumenta el empleo total y se reduce la tasa de desempleo.



 
Promedio mensual
Ganancia neta en empleos
94,000
–91,000
212,000
–71,000
224,000
–67,000
Empleo al final del período (en miles)
90,936
88,756
109,118
108,261
132,441
130,043
Tasa anual promedio de desempleo
6.6%
9.7%
6.5%
7.3%
5.3%
5.8%

Esta reorganización, combinada con ganancias en eficiencia en el trabajo, crea una economía más productiva con más empleos. La producción por hora ascendió 67 por ciento en el pasado cuarto de siglo. Al mismo tiempo, Estados Unidos agregó casi 40 millones de trabajadores a las planillas de empleo.
 
Productividad al final del período*
100
102
119
123
148
167

*Índice, cuarto trimestre 1979 = 100
         
Con los cajeros automáticos (ATM), las transferencias electrónicas de fondos y la Internet, los bancos pueden manejar más transacciones al utilizar menos cajeros y personal de soporte. La producción por hora en la banca comercial casi se ha duplicado desde 1970.   Las centrales telefónicas electrónicas se han hecho cargo de mucha parte del tráfico por llamadas de larga distancia y llamadas gratuitas de la nación. Las llamadas por operadora se elevaron de 17 al día en 1950 a 2,072 en 2002.  
Chimeneas más eficientes para emisiones, controles computarizados y tiempos improductivos más cortos están ayudando a las fábricas de acero de Estados Unidos a competir. Las toneladas por trabajador en la industria del acero en Estados Unidos aumentaron de 97.8 en 1950 a 314.8 en el año 2002.

En plantas ensambladoras de automóviles, las computadoras y los robots manejan actualmente la soldadura y muchas otras tareas que en alguna época se hacían a mano. Aunque los vehículos de la actualidad son inmensamente más complejos, la producción anual por empleado aumentó de 9.8 vehículos en 1950 a 13.5 en el año 2002.

Una mejor maquinaria, mejores fertilizantes, una mejor irrigación y mejores semillas de alto rendimiento han hecho más productivas a las granjas. La producción de maíz subió de 38 bushels (medida para áridos) por acre en 1950 a 142 en 2003; el arroz, de 2,371 a 6,645 libras; y, las patatas, de 15,300 a 36,700 libras.
 
La tecnología hace más eficientes a las plantas de energía eléctrica. Los kilovatios-hora por tonelada de carbón subieron de 1,682 en 1950 a 1,955 en el 2002; por barril de petróleo, de 447 a 573; y, por 1,000 metros cúbicos de gas natural, de 71 a 113.
 
La productividad impulsa el progreso
La productividad en aumento conserva la clave para estándares de vida más elevados. La economía de EE.UU. no ha visto grandes cambios en la tasa de desempleo (1), la tasa de participación en la fuerza laboral (2) o el consumo como una porción del ingreso (3). La productividad (4) destaca como la fuerza principal tras el progreso económico. La mayoría de las ganancias en productividad consideradas como tiempo fuera del empleo se produjeron en 1980 (5). Actualmente, estamos tomando la mayor parte de los beneficios de la productividad en mayor consumo (6) e incontables ganancias en estándares de vida.
 
1. Tasa de desempleo
 
2. Tasa de participación en la fuerza laboral
 
3. El consumo como una porción del ingreso
 
4. Productividad
 
5. Semana laboral promedio
 

6. Consumo por persona

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Subiéndose a una oleada de tecnología
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