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Estructuración del futuro:
La economía del mañana en la frontera
Vista, Publicación
1, 2005
Business Frontier, Publicación 4, 2004
A principios de diciembre, se
reunieron cerca de 175 personas en El Paso para participar
en una conferencia sobre asuntos fronterizos entre EE.UU.
y México, cuyos anfitriones fueron las sucursales
del Federal Reserve Bank of Dallas de El Paso y San
Antonio, en cooperación con la Universidad de
Texas en Brownsville. El propósito de la conferencia,
“Estructuración del futuro: La economía
del mañana en la frontera” era averiguar
la manera en que las tendencias económicas globales
recientes, los patrones de comercio y los asuntos sobre
seguridad posteriores al 11/9 han estructurado de nuevo
la frontera de EE.UU.–México.
La conferencia no tenía
fijado como objetivo predecir el futuro de la frontera,
sino más bien buscaba analizar la manera en que
una serie de sucesos generalizados ha modificado y restablecido
la economía de la frontera en los años
recientes. Entre los cambios se destaca el comercio,
comenzando con el establecimiento del Acuerdo general
sobre aranceles aduaneros y comercio (GATT) después
de la segunda guerra mundial, la apertura de México
en la década de los ’80 y, finalmente,
la puesta en práctica del Tratado de libre comercio
de América del Norte (TLCAN).
No obstante, también ha
habido una gran cantidad de cambios cíclicos
y estructurales en la industria manufacturera global,
cambios que han impulsado el crecimiento y el deterioro
del motor económico más poderoso de la
frontera: la industria maquiladora. Más recientemente,
los asuntos sobre seguridad posteriores al 11/9 han
hecho más lento el movimiento bilateral fronterizo
de mercancías y personas, lo que amenaza con
detener o revertir la integración económica
de la que se gozaba en la frontera en décadas
recientes.
Para estructurar el futuro, necesitamos
tomar perspectiva acerca de en dónde hemos estado
y en dónde nos encontramos actualmente.
Puede ser difícil saber
en dónde nos encontramos actualmente, cuando
el terreno en donde estamos parados está en constante
cambio. Sólo ahora es cuando comenzamos a clasificar,
separar y comprender la manera en que estas tendencias
globales afectan a los Estados Unidos, a México
y a la frontera entre ambos.
A los disertantes de esta conferencia
se les encomendó proporcionar sus percepciones
referentes a donde se ubica la frontera actualmente
y la forma en que el comercio, la industria manufacturera
y los asuntos de seguridad influirán en nuestro
futuro. (Consulte en el cuadro la lista
de disertantes). Como se indica más adelante
en el resumen de sus observaciones, los presentadores
tuvieron mucho éxito en trasladar nuevas perspectivas
sobre asuntos que a menudo son complejos y que van entrelazados.
Perspectiva sobre el comercio
Grant Aldonas, Subsecretario
de administración de comercio internacional del
Departamento de comercio de EE.UU., ofreció un
mensaje sólido acerca del poder del comercio
internacional, su capacidad de elevar los prospectos
de crecimiento y la manera en que impulsa a los participantes
hacia su ventaja comparativa. Las ventajas microeconómicas
de la capacidad que tiene el comercio para impulsar
precios más bajos y brindarles a los consumidores
mayor calidad, muy a menudo se pasan por alto en debates
sobre el comercio, así como sucede con la capacidad
que posee el comercio de crear nuevas opciones altamente
enfocadas para inversionistas locales y del extranjero.
Aldonas
se refirió a las batallas recientes que sobrellevó
la industria manufacturera en contra de la última
recesión (un descenso del 6 por ciento en la
producción industrial, en comparación
con un 0.5 por ciento para el producto interno bruto);
asimismo mencionó que el ajuste había
sido tanto estructural como cíclico.
En primer lugar, el éxito
de la política de comercio, desde el GATT hasta
el TLCAN, ha reducido los aranceles de EE.UU. del 60
por ciento al final de la segunda guerra mundial a un
promedio ponderado del 2 por ciento en la actualidad.
En segundo lugar, los avances recientes en telecomunicaciones,
informática y transportes significan que cualquier
compañía que pueda poner en funcionamiento
una cadena de suministro global debe hacer funcionar
una. Esto ha generado un alto nivel en los mercados
de EE.UU. Finalmente, el fin de la guerra fría
permitió la integración de las economías
del bloque del este en occidente, trayendo consigo un
exceso en capacidad, especialmente en la industria pesada.
El crecimiento en el comercio
crea oportunidades especiales para la frontera, lo que
a menudo la convierte en el foco de crecimiento económico
y nuevas inversiones. Aldonas indicó que el TLCAN
abrió líneas de suministro a lo largo
de la frontera de EE.UU. – México, con
lo que convirtió a las ciudades fronterizas en
plataformas para la competencia global. Sin embargo,
el talón de Aquiles en el proceso ha sido que
la infraestructura física necesaria para facilitar
el comercio bilateral en la frontera no ha crecido a
la par del crecimiento económico. Aunque organizaciones,
tales como la U.S.-Mexico Partnership for Prosperity
(Asociación para la prosperidad de EE.UU.–México),
han trabajado con efectividad en llamar la atención
de ambos gobiernos hacia la necesidad de infraestructura,
las mismas ciudades fronterizas pueden y deben hacer
más para captar dicha atención.
Condición actual de la
integración fronteriza
El primer panel evaluó
el estado económico actual de la frontera de
EE.UU.–México, particularmente en busca
de evidencia de integración económica.
El economista senior Keith Phillips de la sucursal de
San Antonio del Fed de Dallas describió los desarrollos
económicos recientes en las ciudades fronterizas
de Texas y los prospectos de crecimiento a corto plazo
de las mismas. Resaltó que las ciudades fronterizas
de Texas difieren de otras ciudades del mismo estado;
las primeras están sujetas a más factores
que pueden afectar su crecimiento, tales como la actividad
industrial de EE.UU., el curso de la economía
mexicana y el tipo de cambio dólar/peso. La historia
de la frontera es una combinación de buenas y
malas noticias, de crecimiento a base de trabajo duro,
acompañado a menudo de altas tasas de desempleo
y un bajo crecimiento del ingreso per cápita.
Además, la frontera parece adaptarse rápidamente
a los cambios en los flujos del comercio o la estructura
reguladora.
Por
medio de un análisis de tendencias en el desempeño
reciente de las economías de las ciudades fronterizas,
Phillips llegó a la conclusión de que
la expansión económica en El Paso, Laredo,
Brownsville y McAllen está correlacionada con
la economía de México, pero que de las
cuatro ciudades, El Paso es la más estable, de
crecimiento más lento y ligada estrechamente
a la economía de Texas y de EE.UU. Los vínculos
de El Paso con los Estados Unidos se desarrollan principalmente
a través de la producción industrial,
especialmente a través de la vasta concentración
de maquiladoras en la vecina Ciudad Juárez. Laredo,
Brownsville y McAllen han experimentado crecimiento
acelerado y un mayor dinamismo en años recientes,
así como ligadas a México por medio de
la tasa de cambio. La fortaleza del peso ha incentivado
las ventas al menudeo en Laredo y McAllen.
Con base en el desempeño
esperado de los principales impulsores de la región
fronteriza Texas–México—las economías
estadounidense y mexicana, la producción industrial
y la tasa de cambio—Phillips pronosticó
un desempeño sólido en el corto plazo
a lo largo de toda la frontera. A un largo plazo, el
panorama dependerá de qué tan bien estas
ciudades aborden aspectos tales como la educación,
agua, transporte, inmigración y seguridad fronteriza.
Howard
Shatz, miembro investigador del Public Policy Institute
of California (Instituto de Políticas públicas
de California), describió el progreso en la integración
económica a lo largo de la frontera California–México.
California comparte únicamente 145 millas de
las 2,000 millas de la frontera entre EE.UU. y México,
concentrándose en esa compacta región
5.4 millones de personas, un cuarto del total del tráfico
de camiones entre los dos países destinado al
comercio internacional así como un tercio del
tráfico de transeúntes. En 1999, México
desplazó a Japón como el destino principal
de las exportaciones de California, la producción
conjunta de maquinaria eléctrica y no eléctrica
es la que domina este comercio. No obstante, la pequeña
frontera y la corta distancia con el centro de alta
tecnología del estado, en el área de la
bahía de San Francisco, algunas veces ha presentado
barreras en el desarrollo de un comercio bilateral fronterizo
totalmente integrado en estas industrias.
La integración en la frontera
de California es aparente en infraestructura compartida:
los generadores eléctricos cerca de Mexicali,
las plantas de tratamiento de aguas residuales en Tijuana
y las propuestas estaciones receptoras de gas natural
licuado (GNL) en Baja California. De hecho, los principales
retos para la integración radican en la necesidad
de una infraestructura de transporte común y
de que avancen las plantas propuestas de energía
y de tratamiento de aguas residuales.
Shatz concluyó que si no
se presentan cambios importantes en las políticas,
la subsiguiente integración regional continuará
siendo dirigida por la historia, la geografía
y el comercio. Los cuatro millones de residentes de
California nacidos en México y los millones de
otras personas de ascendencia mexicana tendrán
gran interés en proseguir con el avance de esta
integración.
Alejandro
Díaz-Bautista, profesor de economía del
Colegio de la Frontera Norte, describió las tendencias
recientes en los estados fronterizos del norte de México,
al compararlos tanto con los estados fronterizos de
EE.UU. como con la norma nacional de México.
Él tipificó la región norte de
México como heterogénea y compleja, aislada
de la vida social y política del centro del país
y con muestras de un avanzado desarrollo económico.
La economía de la región
norte de México se diferencia hoy en día
por su enfoque en la industria manufacturera, la especialización
del trabajo y el correspondiente avance tecnológico.
La región se encuentra altamente urbanizada,
con el 90 por ciento de la población en las ciudades
gemelas urbanas, dominadas en número por Ciudad
Juárez–El Paso y Tijuana–San Diego.
Las tendencias de empleo, el producto
interno bruto, las exportaciones y la inversión
extranjera directa, todas ellas apuntan a la importancia
de la industria maquiladora en la economía de
la región norte de México, impulsada en
su mayoría por costos bajos de mano de obra y
una ubicación cercana al mercado de EE.UU. Entre
1990 y 2000, las exportaciones mexicanas a los Estados
Unidos se cuadruplicaron con el TLCAN, situación
en la que las tendencias globales de la industria manufacturera
extraterritorial y los tipos de cambio desempeñaron
una función importante.
Aunque Díaz-Bautista ve
algunas señales de integración de la red
energética en las interconexiones de gas, la
energía eléctrica y las terminales propuestas
de GNL (gas natural licuado), la industria manufacturera
permanece como la palanca principal para la integración
(y la sincronización económica en crecimiento)
a lo largo de la frontera de EE.UU.–México.
Comercio, geografía e
ingreso
El segundo panel analizó
el papel que el comercio juega en la nueva estructura
geográfico–económica y la ubicación
industrial. Serge Coulombe, profesor de economía
de la Universidad de Ottawa, se refirió al impacto
de la integración del comercio entre Estados
Unidos y Canadá en la mezcla industrial de Canadá.
El efecto del TLCAN en Canadá (el cual Coulombe
describió como esencialmente una economía
fronteriza) fue notorio, con un ascenso en la importancia
del comercio para la economía canadiense del
51 por ciento al 86 por ciento entre 1990 y 2000. Este
incremento en el comercio se produjo virtualmente en
su totalidad con los Estados Unidos, lo que indica una
significativa integración económica entre
las dos naciones. Un debate especial en Canadá
se centró en si la integración impulsada
por el TLCAN haría más especializada a
la economía—una región periférica
de los Estados Unidos, concentrada en la industria forestal
y otros productos primarios—o si favorecería
la diversificación industrial. El cuestionamiento
tuvo implicaciones para los ciclos comerciales de la
región y el alcance del desplazamiento industrial
que se produjo bajo el TLCAN.
Las
teorías económicas en competencia hicieron
que la cuestión fuera empírica y Coulombe
y un coautor hicieron valer datos sobre las exportaciones
e importaciones de 290 industrias en 10 provincias canadienses
desde 1980 a 2000. El resultado principal, sólido
para varias metodologías, favoreció a
una mayor diversificación industrial, a medida
que creció el comercio entre Estados Unidos y
Canadá. Hubo alguna indicación de especialización
en el corto plazo en el impacto con la apertura del
comercio, pero la diversificación a largo plazo
se desplaza rápidamente y la mitad del impacto
de la diversificación se completa en un período
de 2.5 años.
La explicación de este
resultado probablemente depende de los vínculos
en sentido progresivo y regresivo. Luego de la reducción
de aranceles, puede haber especialización en
un producto y los vínculos en sentido regresivo
atraen hacia la región mano de obra con destrezas
específicas. Lo que a su vez atrae a otras industrias
que pueden utilizar destrezas similares, lo que da como
resultado la diversificación. O bien, en lugar
de mano de obra, esta diversificación puede apoyarse
en vínculos con materiales primarios o intermedios.
Javier
Sánchez-Reaza, economista del Centro de investigación
y docencia económicas en la ciudad de México,
hizo la relación de cómo el comercio ha
alterado el panorama económico de México.
Describió el período anterior a 1985 de
una economía cerrada en México, la apertura
inicial de la economía de México cuando
se incorporó al GATT (Acuerdo general sobre aranceles
aduaneros y comercio) en 1985 y la apertura radical
al comercio y la inversión extranjera forzados
por el TLCAN. El período anterior a 1985, con
la economía cerrada, colocó naturalmente
a la ciudad de México y a la región central
de México en el corazón de la economía
del país. Luego del GATT y específicamente
después del TLCAN, el esquema de la economía
más grande del mundo movió el escenario
del comercio, la inversión directa extranjera
y el crecimiento a los estados mexicanos del norte.
Sin embargo, este cambio hacia el norte interrumpió
un largo período de convergencia del ingreso
entre los estados mexicanos, con una relación
inversa entre las tasas del PIB per cápita y
del crecimiento anual promedio. El GATT y el TLCAN revirtieron
esta tendencia, al superar ahora los prósperos
estados del norte al resto del país.
Sánchez-Reaza también
analizó el desempeño de las regiones industriales
de México antes y después del TLCAN. El
antiguo cinturón industrial de la ciudad de México
ha sido testigo de su cuota de declive en la industria
manufacturera de México, en tanto que Guadalajara
y Monterrey han conservado su porción de la industria.
Los estados fronterizos, especialmente Chihuahua y Baja
California, han experimentado ganancias notorias.
James
B. Gerber, profesor de economía y director del
Centro para Estudios Latinoamericanos (Center for Latin
American Studies) de la Universidad Estatal de San Diego,
se refirió a la cuestión de la convergencia
del ingreso a lo largo de la frontera de EE.UU.–México.
Investigó los condados de EE.UU. y los municipios
mexicanos que se encuentran en la frontera de EE.UU.–México
tratando de explorar la convergencia de los mismos desde
1970. La expectativa de convergencia económica—la
oportunidad para los pobres de equipararse con los ricos—se
encuentra entre los razonamientos fundamentales para
todas las reformas en México desde la década
de los ’80, inclusive el TLCAN. Se espera convergencia
con un movimiento más libre de mercancías,
transferencia de tecnología a lo largo de las
fronteras y la fusión de gustos y preferencias.
La medida que Gerber utilizó
para comparar la convergencia en la frontera es el producto
bruto per cápita. Los datos para la comparación
de los condados estadounidenses con los municipios mexicanos
son menos que ideales y necesitan una cantidad de supuestos.
Una vez concebidos, los datos se ven desalentados con
el transcurso del tiempo, al utilizar índices
con base en la paridad del poder de adquisición.
La medida que se escogió no permite diferencias
fiscales, no nos indica nada acerca de la distribución
del ingreso, ni permite que el factor ‘pago’
se haga efectivo fuera del país o del municipio.
No obstante, dadas las calificaciones, los resultados
muestran fuertes indicios de que los condados/municipios
más pobres se están equiparando, al converger
con los condados/municipios ricos a una tasa de aproximadamente
1 por ciento por año. Si se efectúan desembolsos
específicos por diferencias en los niveles educativos
(cerca del 80 por ciento de los trabajadores estadounidenses
de la frontera cuentan con un título de secundaria,
en tanto que sólo el 30 por ciento de los trabajadores
mexicanos tienen el equivalente), entonces la tasa de
convergencia se duplica a casi 2 por ciento por año.
A medida que transcurre el tiempo, la fuerte convergencia
entre los Estados Unidos y México se hace particularmente
notable luego del TLCAN.
Industria manufacturera
Kristin Forbes, miembro del
Consejo de asesores en economía del Presidente,
comenzó con una lista de parejas famosas, como
Ben y Jerry o Sam y Frodo, para llegar al punto de que
su plática giraría en torno a otra pareja
inseparable: La industria manufacturera de EE.UU. y
la industria maquiladora. Si conoce la condición
de la industria manufacturera de los EE.UU., usted puede
estar seguro de que las maquiladoras de la frontera
no están lejos.
La
recesión estadounidense de 2001 fue leve, pero
la economía se repuso lentamente. La industria
manufacturera experimentó una recesión
mucho más larga y difícil y la recuperación
industrial comenzó apenas en el otoño
de 2003, dos años después de que finalizó
la recesión. El empleo en la industria manufacturera
descendió en 2.7 millones entre febrero de 2001
y febrero de 2004, al alcanzar su nivel más bajo
desde 1950. ¿Por qué la recesión
fue tan larga y diferente para la industria manufacturera?
Forbes culpó a la severa reducción en
la inversión privada y a la reducción
en las exportaciones. El crecimiento de la inversión
fue extraordinariamente rápido al final de la
década de los ’90 y el exceso en el gasto
evitó una reincorporación rápida
después de que finalizó la recesión.
La espera por la recuperación se acentuó
aún más por la incertidumbre generada
por los escándalos contables, el 11/9 y la guerra
de Irak. Por lo regular, las exportaciones respaldan
el crecimiento cuando hay recesión, pero en esta
ocasión, existía un obstáculo en
el crecimiento, debido parcialmente al crecimiento lento
entre nuestros socios comerciales. El verdadero crecimiento
en la productividad de la industria manufacturera lo
constituyó la creciente pérdida de empleos,
lo que actuó para deprimir el crecimiento de
empleos industriales desde 1950.
Cuando la productividad en toda
la economía se aceleró en años
recientes, el crecimiento de la productividad de la
industria manufacturera se aceleró junto con
ella, lo que de nuevo redujo la necesidad de trabajadores
industriales. Forbes observó que el crecimiento
de la productividad también está ocurriendo
en áreas como China, en donde a pesar del crecimiento
bastante divulgado en la industria manufacturera, los
empleos en el sector han decaído por millones.
Forbes indicó que el papel
de China en la tendencia actual a la baja se exagera
con frecuencia. El comercio con China se exagera en
la mente pública, debido a que radica en productos
altamente visibles, tales como vestuario, productos
deportivos y juguetes. Aunque el comercio de los EE.UU.
con China se ha acelerado notoriamente en los años
recientes, la cuota de comercio de EE.UU. con los países
del perímetro asiático ha permanecido
fija. Esto sugiere que China está despojando
de empleos a Taiwán y a Vietnam; y no a Estados
Unidos. Además, la mayoría de los sectores
que han experimentado grandes pérdidas de empleos
recientemente no son los que compiten hombro con hombro
con China. La excepción más importante
para esto, ciertamente desde la perspectiva de la frontera,
la constituyen los textiles y las prendas de vestir,
un sector de la industria maquiladora que ha sido testigo
de grandes pérdidas en los años recientes.
Las buenas noticias son que la
industria manufacturera de EE.UU. se está recuperando
rápidamente, con lo que agrega 86,000 empleos
nuevos desde febrero de 2004. La producción se
sitúa 6 por ciento arriba del punto de transición
entre la recesión y la recuperación. En
la actualidad, la inversión en negocios y las
exportaciones contribuyen sólidamente a la recuperación.
El factor clave en la recuperación ha sido la
sólida expansión en la economía
de EE.UU. y entre los socios comerciales de EE.UU.
Forbes sugirió un número
de propuestas específicas para hacer de los Estados
Unidos un lugar más atractivo, tanto para las
compañías locales como para las extranjeras.
Estas propuestas incluyen la reforma en materia de delitos,
la exoneración permanente de impuestos, atención
médica accesible y un suministro accesible y
formal de energía.
Forbes observó que la recuperación
en la industria manufacturera de EE.UU. sugiere que
la pareja conformada por la industria manufacturera
y la industria maquiladora probablemente llegará
a un buen término—es decir menos desafortunada
como la suerte de Thelma y Louis; más parecida
quizás a Batman y Robin.
La seguridad fronteriza después
del 11/9
Los sucesos del 11 de septiembre
trajeron una nueva era a la frontera. La integración
de las economías estadounidense y mexicana debía
apoyarse en permitir un flujo fácil de bienes,
servicios y personas a lo largo de la frontera. Al inicio,
la amenaza del terrorismo hizo más lento el tráfico
de manera notoria en el otoño de 2001 y en el
invierno que le siguió. El comercio en la frontera
ha resultado flexible ante los nuevos programas de seguridad,
pero el intercambio precipitado entre el comercio y
la seguridad constituyó el punto focal del tercer
panel.
Dos
disertantes se refirieron al programa US-VISIT: P. T.
Wright, Director ejecutivo de aduanas y protección
fronteriza de EE.UU–US-VISIT y Garrick Taylor,
Director de desarrollo de políticas de la Border
Trade Alliance (Alianza para el comercio fronterizo).
Taylor describió la historia de US-VISIT (United
States Visitor and Immigrant Status Indicator Technology
[Tecnología Indicadora de la Condición
de Visitantes e Inmigrantes de los Estados Unidos] ),
un programa que ha generado temor, preocupación
e incertidumbre en todos los puntos de la frontera.
El programa US-VISIT proporcionará un sistema
integrado de control de entradas y salidas para visitantes
no inmigrantes a los Estados Unidos, que conlleva una
inspección biométrica y fotográfica.
La reacción inicial a estas
propuestas, proveniente de las ciudades que constituyen
los puertos principales de llegada, fue de vehemente
oposición, según lo que se preveía
referente a ciudades fronterizas convertidas en áreas
de estacionamiento, resultando en una pérdida
en las ventas al por menor.
Aunque ahora tenemos la tendencia
de ver el US-VISIT desde una perspectiva posterior al
11/9, el programa mejorado de entradas y salidas se
volvió obligatorio según la legislación
de 1996 y, posteriormente, la legislación siguiente
de 2000 lo pospuso. La legislación de 2000 (la
Ley para la mejora de la administración de datos)
estableció las fechas límite que están
en vigencia actualmente: El 31 de diciembre de 2003
para aeropuertos y puertos marítimos; el 31 de
diciembre de 2004 para los 50 cruces fronterizos terrestres
más grandes y el 31 de diciembre de 2005 para
todos los 317 cruces fronterizos. El efecto del 11/9
radicó en hacer ver lentamente a las ciudades
fronterizas que un sistema de control de entradas y
salidas era inevitable y que era para su beneficio que
se incorporaran y ayudaran a desarrollarlo.
Wright
hizo una presentación cuidadosa del punto en
el que se encuentra actualmente el programa. Las fechas
límite para 2004 se cumplieron, al tener los
50 cruces fronterizos terrestres más grandes
programados para implementación para fin del
año. No obstante, en el transcurso de 2005 no
saldrá afectada la persona típica que
cruza la frontera (con visa láser y una estadía
limitada en los Estados Unidos). Únicamente el
3 por ciento de los visitantes para quienes será
necesaria una inspección secundaria, lo que se
aplica principalmente a visitantes al interior de EE.UU.,
necesitarán una fotografía y la impresión
de sus huellas digitales. No obstante, Taylor resaltó
que todavía es un objetivo de seguridad de la
nación inspeccionar con controles biométricos
a todos los visitantes y que no se conoce el calendario
para este aspecto.
En los Estados Unidos nunca ha
existido un programa de salidas y el regreso al país
de origen se ha basado principalmente en un sistema
de honor. Los programas de salida se están sometiendo
a pruebas en cinco aeropuertos; asimismo, se está
desarrollando un sistema para pasos fronterizos terrestres.
Las propuestas actuales son el utilizamiento de radiofrecuencia
o lectores de proximidad, similares a los que se utilizan
en los caminos con peajes para leer etiquetas electrónicas
y realizar el cargo al propietario correcto del automóvil
que está pasando. Una propuesta, por ejemplo,
es para que el lector extraiga datos de un chip fijado
de alguna manera a la visa láser existente. Todavía
no está clara la manera en que esto podría
trabajar de forma efectiva, por ejemplo con una furgoneta
que transporte de regreso a dos o más familias
que hayan estado de vacaciones en San Antonio. Wright
prometió una solución a la altura del
siglo XXI para el problema, que evitará carriles
para expulsados y grandes embotellamientos de tránsito.
El
tercer disertante sobre asuntos de seguridad fue James
R. Giermanski, profesor y Presidente del Departamento
de comercio internacional del Belmont Abbey College.
Giermanski manifestó dudas importantes acerca
de la eficacia de los programas de seguridad para camiones
a lo largo de la frontera sur. Mucha de su evidencia
provino de un estudio del cual él es coautor
con el agente aduanal estadounidense, Daniel B. Hastings,
Jr. Giermanski citó la Customs-Trade Partnership
Against Terrorism (C-TPAT) (Cooperación de comercio
y aduanas contra el terrorismo), un programa voluntario
para acelerar la inspección de transportistas
confiables, en el cual se gana la confianza mediante
el cumplimiento de reglas estrictas sobre manejo de
carga y movimiento controlado de mercancías.
La preocupación de Giermanski no era tanto el
C-TPAT, sino su limitada cobertura. Únicamente
350 empresas de transporte terrestre pesado y 80 fabricantes
mexicanos (de 10,000) estaban cubiertas hasta junio
de 2004.
El resto del sistema de transporte—inclusive
la gran mayoría de camiones que se movilizan
hacia el norte—se encuentra fuera de estos controles
estrictos. En el punto de origen, es posible que el
conductor mexicano no sepa qué hay en su remolque,
especialmente si se encuentra sellado y es probable
que se sepa muy poco del fabricante que selló
el remolque. El conductor debe ir directamente a un
lote específico para dejar el remolque en la
frontera. ¿Lo hizo así? ¿Qué
tan seguro es el lugar? ¿Qué sabemos acerca
de la compañía de acarreo y del agente
aduanal que manejaron y movilizaron la carga a través
de la frontera?
Giermanski ofreció una
cantidad de sugerencias para mejorar el sistema. Entre
éstas se incluyen los contenedores inteligentes;
las zonas de libre comercio (recintos fiscalizados)
en los que Estados Unidos obtiene algún control
del envío en México; liberación
de carga en territorio interno y mejoras en la seguridad
del acarreo y en los lotes donde se dejan los remolques.
Él hizo énfasis en la necesidad de una
inteligencia real en el programa de aduanas para comprender
mejor las amenazas terroristas.
Perspectiva acerca del futuro
de la frontera
El panel final analizó
el futuro al examinar aspectos clave de la economía
de la frontera de EE.UU.–México.
John Christman, Director de servicios
de la industria maquiladora de Global Insight, Inc.,
ofreció una visión general de la posición
de la industria maquiladora. Las maquiladoras continúan
teniendo una función primordial en la evolución
y el desarrollo de la región fronteriza, con
más del 60 por ciento de la industria ubicado
en las ciudades mexicanas fronterizas y más del
80 por ciento en los seis estados del norte de México.
Christman
describió el giro reciente en la actividad maquiladora,
en donde en los primeros tres trimestres de 2004 se
crearon 87,700 empleos nuevos, 22 plantas nuevas, hubo
un aumento del 7.7 por ciento en la producción
y un incremento del 22.5 por ciento en la inversión
directa extranjera. Al mejoramiento de la actividad
industrial de los EE.UU. se le debe mucho en lo concerniente
a los tiempos y la velocidad del retorno, según
lo describe anteriormente Kristin Forbes.
Christman también se refirió
al entorno en el corto plazo para la actividad maquiladora
en México. Él ve prospectos de crecimiento
del PIB de aproximadamente 4 por ciento en 2004, pero
una desaceleración en 2005-2006. La disciplina
monetaria y las reservas récord de divisas (58
mil millones de dólares.) prometen estabilidad
económica. Los precios altos del petróleo
están aportando buenos ingresos constantes y
altas ganancias en divisas y México mantiene
una sólida calificación en materia de
riesgo como país. Del lado negativo, se encuentran
las reformas obstaculizadas en materia de energía,
mano de obra e impuestos, así como grandes lagunas
en infraestructura, educación e inversión.
La administración actual parece incapaz de marcar
un liderazgo en lo que respecta a la reforma y ninguno
de los principales candidatos presidenciales actuales
parecen tener mucho conocimiento sobre maquiladoras
o la frontera.
La primera de las nuevas zonas
de libre comercio se autorizó en San Luis Potosí.
Los sectores competitivos clave para las maquiladoras
son las áreas de piezas para automóviles,
industria aeroespacial, electrónica, software,
instrumentos médicos y metalmecánica.
La prometedora industria maquiladora muestra un crecimiento
en alta tecnología, alta complejidad e intensidad
de capital, así como posee un modelo de negocios
que incorpora su propia ingeniería e investigación
y desarrollo.
Christman citó una necesidad
constante de simplificar las normas y reglamentos de
México que rigen la industria.
Manuel
Suárez-Mier, Jefe del departamento de economía
para Latinoamérica del Bank of America, abordó
temas políticos y económicos de México
que son importantes para la frontera. Resaltó
que en una ocasión, Washington y la ciudad de
México ignoraron la frontera (‘generalmente,
una cuestión positiva’, agregó),
pero el 11/9 ha convertido a la frontera en un asunto
que no se pasará por alto en ninguna de las capitales.
Suárez-Mier describió
una atmósfera política en México
de un fuerte sentimiento en contra de los EE.UU., debido
a la invasión de Irak. Y también criticó
el manejo que la administración de Fox ha hecho
de la opinión pública. Él cree
que México desaprovechó la buena voluntad
y oportunidad que se le ofreció en la reunión
inicial de Presidentes de hace cuatro años entre
los presidentes Fox y Bush en León, Guanajuato.
Los incentivos políticos para los Estados Unidos
de atraer a México todavía siguen en pie,
dada la creciente influencia política de la gran
población mexicano–estadounidense, pero
México no ha tenido la capacidad de sacarle provecho
a esta ventaja.
México tampoco ha podido
avanzar en material de inmigración. Los funcionarios
no han tenido éxito en ver en los asuntos de
seguridad una nueva oportunidad de reducir el sistema
perjudicial actual de millones de inmigrantes ilegales
en los Estados Unidos. La seguridad en la frontera sur
también podría utilizarse como una palanca
para crear otras áreas de políticas importantes
para México.
Suárez-Mier describió
una agenda revisada para México que parece poco
probable en la actualidad, pero que podría ser
posible si se tiene el liderazgo correcto: reforma en
materia de inmigración, grandes inversiones en
infraestructura, las reformas obstaculizadas en materia
de impuestos y energía, legislación antimonopolista
y una unión aduanera con los Estados Unidos.
Lamentablemente, México
no ha pasado reformas significativas desde el TLCAN
y, al igual que Christman, Suárez-Mier no ve
con optimismo que las próximas elecciones traigan
consigo un liderazgo con criterio visionario.
Finalmente,
Jorge Bustamante, profesor de sociología de la
Universidad de Notre Dame, se refirió a las oportunidades
y problemas que enfrenta la frontera. A pesar de que
la frontera es una línea divisoria entre dos
países, son evidentes los grandes contrastes
en el bienestar económico del lado de los EE.UU.;
por ejemplo, los condados de San Diego en California
y Zapata en Texas constituyen indicadores de una posición
alta y baja en lo que respecta al ingreso per cápita
en Estados Unidos. Con excepción de San Diego,
el lado estadounidense de la frontera es pobre, según
los estándares de EE.UU., en tanto que la parte
norte de México se encuentra por encima del promedio
para ese país en casi todos los indicadores de
desarrollo. Es frecuente que en la región fronteriza
pueda ver lo que usted elija ver. Hace dos años,
la revista Time denominó el área fronteriza
como la nueva Mex-América, un lugar con un futuro
reluciente y brillante; Time regresó recientemente
a la frontera con un enfoque pesimista sobre el crimen,
la inmigración y la pobreza. Bustamante llamó
a la frontera el lugar en el que Estados Unidos se une
con Latinoamérica y su progreso constituirá
una medida de qué tan bien se globaliza América.
Él citó la interdependencia
creciente de las ciudades gemelas fronterizas, tales
como El Paso y Ciudad Juárez. Esto constituirá
la vanguardia de la globalización y la pregunta
es qué tan bien le harán frente ambos
países a los problemas y las oportunidades: dos
culturas, dos idiomas, dos religiones dominantes y un
medio ambiente común que proteger.
Bustamante indicó que aunque
concebimos la frontera como la proximidad de dos naciones,
también puede abordarse en términos de
regiones. Él describió un nuevo y prometedor
triángulo de actividad marcado por Monterrey,
San Antonio y Houston, que evoluciona de un nuevo patrón
de comercio bilateral fronterizo. Dijo que el éxito
de las ciudades del sur de Texas, tales como Laredo
y Brownsville, se apoya parcialmente en su ubicación
en el centro de esta nueva subregión.
Sin embargo, no todo es color
de rosa, ya que la soberanía nacional se ha convertido
en un asunto de mayor importancia desde el 11/9. No
obstante, Bustamante cree que las ventajas del enriquecimiento
cultural y la integración económica eventualmente
relegarán estos asuntos de seguridad a un segundo
plano. La frontera siempre se ha ajustado con fluidez
y rapidez. A pesar del 11/9, seguimos viendo en San
Diego–Tijuana y El Paso–Juárez, por
ejemplo, el ritmo más intenso de interacción
internacional que en ninguna otra parte del mundo.
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Robert W. Gilmer |
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Keith Phillips |
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Jesus Cañas |
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Roberto Coronado |
Estructuración
del futuro: La economía del mañana
en la frontera
3 Diciembre 2004, El Paso, Texas
Disertantes
Discurso de inauguración:
Grant Aldonas,
Subsecretario de administración de
comercio internacional, Departamento de
comercio de EE.UU.
Panel I: Tendencias
económicas recientes a lo largo de
la frontera de EE.UU.–México
Alejandro Díaz-Bautista,
Profesor de economía, Colegio de
la Frontera Norte
Keith R. Phillips, Economista ejecutivo,
Federal Reserve Bank of Dallas, sucursal
de San Antonio
Howard J. Shatz, Miembro investigador, Public
Policy Institute of California (Instituto
de Políticas públicas de California)
Panel II: Convergencia/divergencia
a lo largo de las fronteras norteamericanas:
¿Ya estamos allí?
Serge Coulombe,
Profesor de economía, Universidad
de Ottawa
James B. Gerber, Profesor de economía,
Universidad Estatal de San Diego
Javier Sánchez-Reaza, Economista,
Centro de investigación y docencia
económicas
Discurso de presentación:
Kristin J. Forbes,
Consejo de asesores en economía del
Presidente, Washington, D.C.
Panel III: La frontera
después del 11/9
James R. Giermanski,
Presidente, Departmento de Negocios Internacionales,
Belmont Abbey College
Garrick Taylor, Director de desarrollo de
políticas, Border Trade Alliance
(Alianza para el comercio fronterizo)
P. T. Wright, Jr., Director ejecutivo, aduanas
y protección fronteriza de EE.UU.,
US-VISIT
Panel IV: Perspectivas
sobre el futuro de la frontera
Jorge Bustamante,
Profesor de Sociología, Universidad
de Notre Dame
John H. Christman, Director de servicios
de la industria maquiladora, Global Insight,
Inc.
Manuel Suárez-Mier, Jefe del departamento
de economía para Latinoamérica,
Bank of America |
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| Sobre
los autores
Gilmer es uno de los
vicepresidentes del Federal Reserve Bank
of Dallas. Phillips es economista ejecutivo
de la sucursal de San Antonio; por su lado,
Cañas y Coronado son economistas
de la sucursal del Federal Reserve Bank
of Dallas en El Paso. |
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