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Print-Friendly VersionArtículos de investigación

Estructuración del futuro: La economía del mañana en la frontera
Vista, Publicación 1, 2005
Business Frontier, Publicación 4, 2004

A principios de diciembre, se reunieron cerca de 175 personas en El Paso para participar en una conferencia sobre asuntos fronterizos entre EE.UU. y México, cuyos anfitriones fueron las sucursales del Federal Reserve Bank of Dallas de El Paso y San Antonio, en cooperación con la Universidad de Texas en Brownsville. El propósito de la conferencia, “Estructuración del futuro: La economía del mañana en la frontera” era averiguar la manera en que las tendencias económicas globales recientes, los patrones de comercio y los asuntos sobre seguridad posteriores al 11/9 han estructurado de nuevo la frontera de EE.UU.–México.

La conferencia no tenía fijado como objetivo predecir el futuro de la frontera, sino más bien buscaba analizar la manera en que una serie de sucesos generalizados ha modificado y restablecido la economía de la frontera en los años recientes. Entre los cambios se destaca el comercio, comenzando con el establecimiento del Acuerdo general sobre aranceles aduaneros y comercio (GATT) después de la segunda guerra mundial, la apertura de México en la década de los ’80 y, finalmente, la puesta en práctica del Tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN).

No obstante, también ha habido una gran cantidad de cambios cíclicos y estructurales en la industria manufacturera global, cambios que han impulsado el crecimiento y el deterioro del motor económico más poderoso de la frontera: la industria maquiladora. Más recientemente, los asuntos sobre seguridad posteriores al 11/9 han hecho más lento el movimiento bilateral fronterizo de mercancías y personas, lo que amenaza con detener o revertir la integración económica de la que se gozaba en la frontera en décadas recientes.

Para estructurar el futuro, necesitamos tomar perspectiva acerca de en dónde hemos estado y en dónde nos encontramos actualmente.

Puede ser difícil saber en dónde nos encontramos actualmente, cuando el terreno en donde estamos parados está en constante cambio. Sólo ahora es cuando comenzamos a clasificar, separar y comprender la manera en que estas tendencias globales afectan a los Estados Unidos, a México y a la frontera entre ambos.

A los disertantes de esta conferencia se les encomendó proporcionar sus percepciones referentes a donde se ubica la frontera actualmente y la forma en que el comercio, la industria manufacturera y los asuntos de seguridad influirán en nuestro futuro. (Consulte en el cuadro la lista de disertantes). Como se indica más adelante en el resumen de sus observaciones, los presentadores tuvieron mucho éxito en trasladar nuevas perspectivas sobre asuntos que a menudo son complejos y que van entrelazados.

Perspectiva sobre el comercio
Grant Aldonas, Subsecretario de administración de comercio internacional del Departamento de comercio de EE.UU., ofreció un mensaje sólido acerca del poder del comercio internacional, su capacidad de elevar los prospectos de crecimiento y la manera en que impulsa a los participantes hacia su ventaja comparativa. Las ventajas microeconómicas de la capacidad que tiene el comercio para impulsar precios más bajos y brindarles a los consumidores mayor calidad, muy a menudo se pasan por alto en debates sobre el comercio, así como sucede con la capacidad que posee el comercio de crear nuevas opciones altamente enfocadas para inversionistas locales y del extranjero.

Aldonas se refirió a las batallas recientes que sobrellevó la industria manufacturera en contra de la última recesión (un descenso del 6 por ciento en la producción industrial, en comparación con un 0.5 por ciento para el producto interno bruto); asimismo mencionó que el ajuste había sido tanto estructural como cíclico.

En primer lugar, el éxito de la política de comercio, desde el GATT hasta el TLCAN, ha reducido los aranceles de EE.UU. del 60 por ciento al final de la segunda guerra mundial a un promedio ponderado del 2 por ciento en la actualidad. En segundo lugar, los avances recientes en telecomunicaciones, informática y transportes significan que cualquier compañía que pueda poner en funcionamiento una cadena de suministro global debe hacer funcionar una. Esto ha generado un alto nivel en los mercados de EE.UU. Finalmente, el fin de la guerra fría permitió la integración de las economías del bloque del este en occidente, trayendo consigo un exceso en capacidad, especialmente en la industria pesada.

El crecimiento en el comercio crea oportunidades especiales para la frontera, lo que a menudo la convierte en el foco de crecimiento económico y nuevas inversiones. Aldonas indicó que el TLCAN abrió líneas de suministro a lo largo de la frontera de EE.UU. – México, con lo que convirtió a las ciudades fronterizas en plataformas para la competencia global. Sin embargo, el talón de Aquiles en el proceso ha sido que la infraestructura física necesaria para facilitar el comercio bilateral en la frontera no ha crecido a la par del crecimiento económico. Aunque organizaciones, tales como la U.S.-Mexico Partnership for Prosperity (Asociación para la prosperidad de EE.UU.–México), han trabajado con efectividad en llamar la atención de ambos gobiernos hacia la necesidad de infraestructura, las mismas ciudades fronterizas pueden y deben hacer más para captar dicha atención.

Condición actual de la integración fronteriza
El primer panel evaluó el estado económico actual de la frontera de EE.UU.–México, particularmente en busca de evidencia de integración económica. El economista senior Keith Phillips de la sucursal de San Antonio del Fed de Dallas describió los desarrollos económicos recientes en las ciudades fronterizas de Texas y los prospectos de crecimiento a corto plazo de las mismas. Resaltó que las ciudades fronterizas de Texas difieren de otras ciudades del mismo estado; las primeras están sujetas a más factores que pueden afectar su crecimiento, tales como la actividad industrial de EE.UU., el curso de la economía mexicana y el tipo de cambio dólar/peso. La historia de la frontera es una combinación de buenas y malas noticias, de crecimiento a base de trabajo duro, acompañado a menudo de altas tasas de desempleo y un bajo crecimiento del ingreso per cápita. Además, la frontera parece adaptarse rápidamente a los cambios en los flujos del comercio o la estructura reguladora.

Por medio de un análisis de tendencias en el desempeño reciente de las economías de las ciudades fronterizas, Phillips llegó a la conclusión de que la expansión económica en El Paso, Laredo, Brownsville y McAllen está correlacionada con la economía de México, pero que de las cuatro ciudades, El Paso es la más estable, de crecimiento más lento y ligada estrechamente a la economía de Texas y de EE.UU. Los vínculos de El Paso con los Estados Unidos se desarrollan principalmente a través de la producción industrial, especialmente a través de la vasta concentración de maquiladoras en la vecina Ciudad Juárez. Laredo, Brownsville y McAllen han experimentado crecimiento acelerado y un mayor dinamismo en años recientes, así como ligadas a México por medio de la tasa de cambio. La fortaleza del peso ha incentivado las ventas al menudeo en Laredo y McAllen.

Con base en el desempeño esperado de los principales impulsores de la región fronteriza Texas–México—las economías estadounidense y mexicana, la producción industrial y la tasa de cambio—Phillips pronosticó un desempeño sólido en el corto plazo a lo largo de toda la frontera. A un largo plazo, el panorama dependerá de qué tan bien estas ciudades aborden aspectos tales como la educación, agua, transporte, inmigración y seguridad fronteriza.

Howard Shatz, miembro investigador del Public Policy Institute of California (Instituto de Políticas públicas de California), describió el progreso en la integración económica a lo largo de la frontera California–México. California comparte únicamente 145 millas de las 2,000 millas de la frontera entre EE.UU. y México, concentrándose en esa compacta región 5.4 millones de personas, un cuarto del total del tráfico de camiones entre los dos países destinado al comercio internacional así como un tercio del tráfico de transeúntes. En 1999, México desplazó a Japón como el destino principal de las exportaciones de California, la producción conjunta de maquinaria eléctrica y no eléctrica es la que domina este comercio. No obstante, la pequeña frontera y la corta distancia con el centro de alta tecnología del estado, en el área de la bahía de San Francisco, algunas veces ha presentado barreras en el desarrollo de un comercio bilateral fronterizo totalmente integrado en estas industrias.

La integración en la frontera de California es aparente en infraestructura compartida: los generadores eléctricos cerca de Mexicali, las plantas de tratamiento de aguas residuales en Tijuana y las propuestas estaciones receptoras de gas natural licuado (GNL) en Baja California. De hecho, los principales retos para la integración radican en la necesidad de una infraestructura de transporte común y de que avancen las plantas propuestas de energía y de tratamiento de aguas residuales.

Shatz concluyó que si no se presentan cambios importantes en las políticas, la subsiguiente integración regional continuará siendo dirigida por la historia, la geografía y el comercio. Los cuatro millones de residentes de California nacidos en México y los millones de otras personas de ascendencia mexicana tendrán gran interés en proseguir con el avance de esta integración.

Alejandro Díaz-Bautista, profesor de economía del Colegio de la Frontera Norte, describió las tendencias recientes en los estados fronterizos del norte de México, al compararlos tanto con los estados fronterizos de EE.UU. como con la norma nacional de México. Él tipificó la región norte de México como heterogénea y compleja, aislada de la vida social y política del centro del país y con muestras de un avanzado desarrollo económico.

La economía de la región norte de México se diferencia hoy en día por su enfoque en la industria manufacturera, la especialización del trabajo y el correspondiente avance tecnológico. La región se encuentra altamente urbanizada, con el 90 por ciento de la población en las ciudades gemelas urbanas, dominadas en número por Ciudad Juárez–El Paso y Tijuana–San Diego.

Las tendencias de empleo, el producto interno bruto, las exportaciones y la inversión extranjera directa, todas ellas apuntan a la importancia de la industria maquiladora en la economía de la región norte de México, impulsada en su mayoría por costos bajos de mano de obra y una ubicación cercana al mercado de EE.UU. Entre 1990 y 2000, las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos se cuadruplicaron con el TLCAN, situación en la que las tendencias globales de la industria manufacturera extraterritorial y los tipos de cambio desempeñaron una función importante.

Aunque Díaz-Bautista ve algunas señales de integración de la red energética en las interconexiones de gas, la energía eléctrica y las terminales propuestas de GNL (gas natural licuado), la industria manufacturera permanece como la palanca principal para la integración (y la sincronización económica en crecimiento) a lo largo de la frontera de EE.UU.–México.

Comercio, geografía e ingreso
El segundo panel analizó el papel que el comercio juega en la nueva estructura geográfico–económica y la ubicación industrial. Serge Coulombe, profesor de economía de la Universidad de Ottawa, se refirió al impacto de la integración del comercio entre Estados Unidos y Canadá en la mezcla industrial de Canadá. El efecto del TLCAN en Canadá (el cual Coulombe describió como esencialmente una economía fronteriza) fue notorio, con un ascenso en la importancia del comercio para la economía canadiense del 51 por ciento al 86 por ciento entre 1990 y 2000. Este incremento en el comercio se produjo virtualmente en su totalidad con los Estados Unidos, lo que indica una significativa integración económica entre las dos naciones. Un debate especial en Canadá se centró en si la integración impulsada por el TLCAN haría más especializada a la economía—una región periférica de los Estados Unidos, concentrada en la industria forestal y otros productos primarios—o si favorecería la diversificación industrial. El cuestionamiento tuvo implicaciones para los ciclos comerciales de la región y el alcance del desplazamiento industrial que se produjo bajo el TLCAN.

Las teorías económicas en competencia hicieron que la cuestión fuera empírica y Coulombe y un coautor hicieron valer datos sobre las exportaciones e importaciones de 290 industrias en 10 provincias canadienses desde 1980 a 2000. El resultado principal, sólido para varias metodologías, favoreció a una mayor diversificación industrial, a medida que creció el comercio entre Estados Unidos y Canadá. Hubo alguna indicación de especialización en el corto plazo en el impacto con la apertura del comercio, pero la diversificación a largo plazo se desplaza rápidamente y la mitad del impacto de la diversificación se completa en un período de 2.5 años.

La explicación de este resultado probablemente depende de los vínculos en sentido progresivo y regresivo. Luego de la reducción de aranceles, puede haber especialización en un producto y los vínculos en sentido regresivo atraen hacia la región mano de obra con destrezas específicas. Lo que a su vez atrae a otras industrias que pueden utilizar destrezas similares, lo que da como resultado la diversificación. O bien, en lugar de mano de obra, esta diversificación puede apoyarse en vínculos con materiales primarios o intermedios.

Javier Sánchez-Reaza, economista del Centro de investigación y docencia económicas en la ciudad de México, hizo la relación de cómo el comercio ha alterado el panorama económico de México. Describió el período anterior a 1985 de una economía cerrada en México, la apertura inicial de la economía de México cuando se incorporó al GATT (Acuerdo general sobre aranceles aduaneros y comercio) en 1985 y la apertura radical al comercio y la inversión extranjera forzados por el TLCAN. El período anterior a 1985, con la economía cerrada, colocó naturalmente a la ciudad de México y a la región central de México en el corazón de la economía del país. Luego del GATT y específicamente después del TLCAN, el esquema de la economía más grande del mundo movió el escenario del comercio, la inversión directa extranjera y el crecimiento a los estados mexicanos del norte. Sin embargo, este cambio hacia el norte interrumpió un largo período de convergencia del ingreso entre los estados mexicanos, con una relación inversa entre las tasas del PIB per cápita y del crecimiento anual promedio. El GATT y el TLCAN revirtieron esta tendencia, al superar ahora los prósperos estados del norte al resto del país.

Sánchez-Reaza también analizó el desempeño de las regiones industriales de México antes y después del TLCAN. El antiguo cinturón industrial de la ciudad de México ha sido testigo de su cuota de declive en la industria manufacturera de México, en tanto que Guadalajara y Monterrey han conservado su porción de la industria. Los estados fronterizos, especialmente Chihuahua y Baja California, han experimentado ganancias notorias.

James B. Gerber, profesor de economía y director del Centro para Estudios Latinoamericanos (Center for Latin American Studies) de la Universidad Estatal de San Diego, se refirió a la cuestión de la convergencia del ingreso a lo largo de la frontera de EE.UU.–México. Investigó los condados de EE.UU. y los municipios mexicanos que se encuentran en la frontera de EE.UU.–México tratando de explorar la convergencia de los mismos desde 1970. La expectativa de convergencia económica—la oportunidad para los pobres de equipararse con los ricos—se encuentra entre los razonamientos fundamentales para todas las reformas en México desde la década de los ’80, inclusive el TLCAN. Se espera convergencia con un movimiento más libre de mercancías, transferencia de tecnología a lo largo de las fronteras y la fusión de gustos y preferencias.

La medida que Gerber utilizó para comparar la convergencia en la frontera es el producto bruto per cápita. Los datos para la comparación de los condados estadounidenses con los municipios mexicanos son menos que ideales y necesitan una cantidad de supuestos. Una vez concebidos, los datos se ven desalentados con el transcurso del tiempo, al utilizar índices con base en la paridad del poder de adquisición. La medida que se escogió no permite diferencias fiscales, no nos indica nada acerca de la distribución del ingreso, ni permite que el factor ‘pago’ se haga efectivo fuera del país o del municipio. No obstante, dadas las calificaciones, los resultados muestran fuertes indicios de que los condados/municipios más pobres se están equiparando, al converger con los condados/municipios ricos a una tasa de aproximadamente 1 por ciento por año. Si se efectúan desembolsos específicos por diferencias en los niveles educativos (cerca del 80 por ciento de los trabajadores estadounidenses de la frontera cuentan con un título de secundaria, en tanto que sólo el 30 por ciento de los trabajadores mexicanos tienen el equivalente), entonces la tasa de convergencia se duplica a casi 2 por ciento por año. A medida que transcurre el tiempo, la fuerte convergencia entre los Estados Unidos y México se hace particularmente notable luego del TLCAN.

Industria manufacturera
Kristin Forbes, miembro del Consejo de asesores en economía del Presidente, comenzó con una lista de parejas famosas, como Ben y Jerry o Sam y Frodo, para llegar al punto de que su plática giraría en torno a otra pareja inseparable: La industria manufacturera de EE.UU. y la industria maquiladora. Si conoce la condición de la industria manufacturera de los EE.UU., usted puede estar seguro de que las maquiladoras de la frontera no están lejos.

La recesión estadounidense de 2001 fue leve, pero la economía se repuso lentamente. La industria manufacturera experimentó una recesión mucho más larga y difícil y la recuperación industrial comenzó apenas en el otoño de 2003, dos años después de que finalizó la recesión. El empleo en la industria manufacturera descendió en 2.7 millones entre febrero de 2001 y febrero de 2004, al alcanzar su nivel más bajo desde 1950. ¿Por qué la recesión fue tan larga y diferente para la industria manufacturera? Forbes culpó a la severa reducción en la inversión privada y a la reducción en las exportaciones. El crecimiento de la inversión fue extraordinariamente rápido al final de la década de los ’90 y el exceso en el gasto evitó una reincorporación rápida después de que finalizó la recesión. La espera por la recuperación se acentuó aún más por la incertidumbre generada por los escándalos contables, el 11/9 y la guerra de Irak. Por lo regular, las exportaciones respaldan el crecimiento cuando hay recesión, pero en esta ocasión, existía un obstáculo en el crecimiento, debido parcialmente al crecimiento lento entre nuestros socios comerciales. El verdadero crecimiento en la productividad de la industria manufacturera lo constituyó la creciente pérdida de empleos, lo que actuó para deprimir el crecimiento de empleos industriales desde 1950.

Cuando la productividad en toda la economía se aceleró en años recientes, el crecimiento de la productividad de la industria manufacturera se aceleró junto con ella, lo que de nuevo redujo la necesidad de trabajadores industriales. Forbes observó que el crecimiento de la productividad también está ocurriendo en áreas como China, en donde a pesar del crecimiento bastante divulgado en la industria manufacturera, los empleos en el sector han decaído por millones.

Forbes indicó que el papel de China en la tendencia actual a la baja se exagera con frecuencia. El comercio con China se exagera en la mente pública, debido a que radica en productos altamente visibles, tales como vestuario, productos deportivos y juguetes. Aunque el comercio de los EE.UU. con China se ha acelerado notoriamente en los años recientes, la cuota de comercio de EE.UU. con los países del perímetro asiático ha permanecido fija. Esto sugiere que China está despojando de empleos a Taiwán y a Vietnam; y no a Estados Unidos. Además, la mayoría de los sectores que han experimentado grandes pérdidas de empleos recientemente no son los que compiten hombro con hombro con China. La excepción más importante para esto, ciertamente desde la perspectiva de la frontera, la constituyen los textiles y las prendas de vestir, un sector de la industria maquiladora que ha sido testigo de grandes pérdidas en los años recientes.

Las buenas noticias son que la industria manufacturera de EE.UU. se está recuperando rápidamente, con lo que agrega 86,000 empleos nuevos desde febrero de 2004. La producción se sitúa 6 por ciento arriba del punto de transición entre la recesión y la recuperación. En la actualidad, la inversión en negocios y las exportaciones contribuyen sólidamente a la recuperación. El factor clave en la recuperación ha sido la sólida expansión en la economía de EE.UU. y entre los socios comerciales de EE.UU.

Forbes sugirió un número de propuestas específicas para hacer de los Estados Unidos un lugar más atractivo, tanto para las compañías locales como para las extranjeras. Estas propuestas incluyen la reforma en materia de delitos, la exoneración permanente de impuestos, atención médica accesible y un suministro accesible y formal de energía.

Forbes observó que la recuperación en la industria manufacturera de EE.UU. sugiere que la pareja conformada por la industria manufacturera y la industria maquiladora probablemente llegará a un buen término—es decir menos desafortunada como la suerte de Thelma y Louis; más parecida quizás a Batman y Robin.

La seguridad fronteriza después del 11/9
Los sucesos del 11 de septiembre trajeron una nueva era a la frontera. La integración de las economías estadounidense y mexicana debía apoyarse en permitir un flujo fácil de bienes, servicios y personas a lo largo de la frontera. Al inicio, la amenaza del terrorismo hizo más lento el tráfico de manera notoria en el otoño de 2001 y en el invierno que le siguió. El comercio en la frontera ha resultado flexible ante los nuevos programas de seguridad, pero el intercambio precipitado entre el comercio y la seguridad constituyó el punto focal del tercer panel.

Dos disertantes se refirieron al programa US-VISIT: P. T. Wright, Director ejecutivo de aduanas y protección fronteriza de EE.UU–US-VISIT y Garrick Taylor, Director de desarrollo de políticas de la Border Trade Alliance (Alianza para el comercio fronterizo). Taylor describió la historia de US-VISIT (United States Visitor and Immigrant Status Indicator Technology [Tecnología Indicadora de la Condición de Visitantes e Inmigrantes de los Estados Unidos] ), un programa que ha generado temor, preocupación e incertidumbre en todos los puntos de la frontera. El programa US-VISIT proporcionará un sistema integrado de control de entradas y salidas para visitantes no inmigrantes a los Estados Unidos, que conlleva una inspección biométrica y fotográfica.

La reacción inicial a estas propuestas, proveniente de las ciudades que constituyen los puertos principales de llegada, fue de vehemente oposición, según lo que se preveía referente a ciudades fronterizas convertidas en áreas de estacionamiento, resultando en una pérdida en las ventas al por menor.

Aunque ahora tenemos la tendencia de ver el US-VISIT desde una perspectiva posterior al 11/9, el programa mejorado de entradas y salidas se volvió obligatorio según la legislación de 1996 y, posteriormente, la legislación siguiente de 2000 lo pospuso. La legislación de 2000 (la Ley para la mejora de la administración de datos) estableció las fechas límite que están en vigencia actualmente: El 31 de diciembre de 2003 para aeropuertos y puertos marítimos; el 31 de diciembre de 2004 para los 50 cruces fronterizos terrestres más grandes y el 31 de diciembre de 2005 para todos los 317 cruces fronterizos. El efecto del 11/9 radicó en hacer ver lentamente a las ciudades fronterizas que un sistema de control de entradas y salidas era inevitable y que era para su beneficio que se incorporaran y ayudaran a desarrollarlo.

Wright hizo una presentación cuidadosa del punto en el que se encuentra actualmente el programa. Las fechas límite para 2004 se cumplieron, al tener los 50 cruces fronterizos terrestres más grandes programados para implementación para fin del año. No obstante, en el transcurso de 2005 no saldrá afectada la persona típica que cruza la frontera (con visa láser y una estadía limitada en los Estados Unidos). Únicamente el 3 por ciento de los visitantes para quienes será necesaria una inspección secundaria, lo que se aplica principalmente a visitantes al interior de EE.UU., necesitarán una fotografía y la impresión de sus huellas digitales. No obstante, Taylor resaltó que todavía es un objetivo de seguridad de la nación inspeccionar con controles biométricos a todos los visitantes y que no se conoce el calendario para este aspecto.

En los Estados Unidos nunca ha existido un programa de salidas y el regreso al país de origen se ha basado principalmente en un sistema de honor. Los programas de salida se están sometiendo a pruebas en cinco aeropuertos; asimismo, se está desarrollando un sistema para pasos fronterizos terrestres. Las propuestas actuales son el utilizamiento de radiofrecuencia o lectores de proximidad, similares a los que se utilizan en los caminos con peajes para leer etiquetas electrónicas y realizar el cargo al propietario correcto del automóvil que está pasando. Una propuesta, por ejemplo, es para que el lector extraiga datos de un chip fijado de alguna manera a la visa láser existente. Todavía no está clara la manera en que esto podría trabajar de forma efectiva, por ejemplo con una furgoneta que transporte de regreso a dos o más familias que hayan estado de vacaciones en San Antonio. Wright prometió una solución a la altura del siglo XXI para el problema, que evitará carriles para expulsados y grandes embotellamientos de tránsito.

El tercer disertante sobre asuntos de seguridad fue James R. Giermanski, profesor y Presidente del Departamento de comercio internacional del Belmont Abbey College. Giermanski manifestó dudas importantes acerca de la eficacia de los programas de seguridad para camiones a lo largo de la frontera sur. Mucha de su evidencia provino de un estudio del cual él es coautor con el agente aduanal estadounidense, Daniel B. Hastings, Jr. Giermanski citó la Customs-Trade Partnership Against Terrorism (C-TPAT) (Cooperación de comercio y aduanas contra el terrorismo), un programa voluntario para acelerar la inspección de transportistas confiables, en el cual se gana la confianza mediante el cumplimiento de reglas estrictas sobre manejo de carga y movimiento controlado de mercancías. La preocupación de Giermanski no era tanto el C-TPAT, sino su limitada cobertura. Únicamente 350 empresas de transporte terrestre pesado y 80 fabricantes mexicanos (de 10,000) estaban cubiertas hasta junio de 2004.

El resto del sistema de transporte—inclusive la gran mayoría de camiones que se movilizan hacia el norte—se encuentra fuera de estos controles estrictos. En el punto de origen, es posible que el conductor mexicano no sepa qué hay en su remolque, especialmente si se encuentra sellado y es probable que se sepa muy poco del fabricante que selló el remolque. El conductor debe ir directamente a un lote específico para dejar el remolque en la frontera. ¿Lo hizo así? ¿Qué tan seguro es el lugar? ¿Qué sabemos acerca de la compañía de acarreo y del agente aduanal que manejaron y movilizaron la carga a través de la frontera?

Giermanski ofreció una cantidad de sugerencias para mejorar el sistema. Entre éstas se incluyen los contenedores inteligentes; las zonas de libre comercio (recintos fiscalizados) en los que Estados Unidos obtiene algún control del envío en México; liberación de carga en territorio interno y mejoras en la seguridad del acarreo y en los lotes donde se dejan los remolques. Él hizo énfasis en la necesidad de una inteligencia real en el programa de aduanas para comprender mejor las amenazas terroristas.

Perspectiva acerca del futuro de la frontera
El panel final analizó el futuro al examinar aspectos clave de la economía de la frontera de EE.UU.–México.

John Christman, Director de servicios de la industria maquiladora de Global Insight, Inc., ofreció una visión general de la posición de la industria maquiladora. Las maquiladoras continúan teniendo una función primordial en la evolución y el desarrollo de la región fronteriza, con más del 60 por ciento de la industria ubicado en las ciudades mexicanas fronterizas y más del 80 por ciento en los seis estados del norte de México.

Christman describió el giro reciente en la actividad maquiladora, en donde en los primeros tres trimestres de 2004 se crearon 87,700 empleos nuevos, 22 plantas nuevas, hubo un aumento del 7.7 por ciento en la producción y un incremento del 22.5 por ciento en la inversión directa extranjera. Al mejoramiento de la actividad industrial de los EE.UU. se le debe mucho en lo concerniente a los tiempos y la velocidad del retorno, según lo describe anteriormente Kristin Forbes.

Christman también se refirió al entorno en el corto plazo para la actividad maquiladora en México. Él ve prospectos de crecimiento del PIB de aproximadamente 4 por ciento en 2004, pero una desaceleración en 2005-2006. La disciplina monetaria y las reservas récord de divisas (58 mil millones de dólares.) prometen estabilidad económica. Los precios altos del petróleo están aportando buenos ingresos constantes y altas ganancias en divisas y México mantiene una sólida calificación en materia de riesgo como país. Del lado negativo, se encuentran las reformas obstaculizadas en materia de energía, mano de obra e impuestos, así como grandes lagunas en infraestructura, educación e inversión. La administración actual parece incapaz de marcar un liderazgo en lo que respecta a la reforma y ninguno de los principales candidatos presidenciales actuales parecen tener mucho conocimiento sobre maquiladoras o la frontera.

La primera de las nuevas zonas de libre comercio se autorizó en San Luis Potosí. Los sectores competitivos clave para las maquiladoras son las áreas de piezas para automóviles, industria aeroespacial, electrónica, software, instrumentos médicos y metalmecánica. La prometedora industria maquiladora muestra un crecimiento en alta tecnología, alta complejidad e intensidad de capital, así como posee un modelo de negocios que incorpora su propia ingeniería e investigación y desarrollo.

Christman citó una necesidad constante de simplificar las normas y reglamentos de México que rigen la industria.

Manuel Suárez-Mier, Jefe del departamento de economía para Latinoamérica del Bank of America, abordó temas políticos y económicos de México que son importantes para la frontera. Resaltó que en una ocasión, Washington y la ciudad de México ignoraron la frontera (‘generalmente, una cuestión positiva’, agregó), pero el 11/9 ha convertido a la frontera en un asunto que no se pasará por alto en ninguna de las capitales.

Suárez-Mier describió una atmósfera política en México de un fuerte sentimiento en contra de los EE.UU., debido a la invasión de Irak. Y también criticó el manejo que la administración de Fox ha hecho de la opinión pública. Él cree que México desaprovechó la buena voluntad y oportunidad que se le ofreció en la reunión inicial de Presidentes de hace cuatro años entre los presidentes Fox y Bush en León, Guanajuato. Los incentivos políticos para los Estados Unidos de atraer a México todavía siguen en pie, dada la creciente influencia política de la gran población mexicano–estadounidense, pero México no ha tenido la capacidad de sacarle provecho a esta ventaja.

México tampoco ha podido avanzar en material de inmigración. Los funcionarios no han tenido éxito en ver en los asuntos de seguridad una nueva oportunidad de reducir el sistema perjudicial actual de millones de inmigrantes ilegales en los Estados Unidos. La seguridad en la frontera sur también podría utilizarse como una palanca para crear otras áreas de políticas importantes para México.

Suárez-Mier describió una agenda revisada para México que parece poco probable en la actualidad, pero que podría ser posible si se tiene el liderazgo correcto: reforma en materia de inmigración, grandes inversiones en infraestructura, las reformas obstaculizadas en materia de impuestos y energía, legislación antimonopolista y una unión aduanera con los Estados Unidos.

Lamentablemente, México no ha pasado reformas significativas desde el TLCAN y, al igual que Christman, Suárez-Mier no ve con optimismo que las próximas elecciones traigan consigo un liderazgo con criterio visionario.

Finalmente, Jorge Bustamante, profesor de sociología de la Universidad de Notre Dame, se refirió a las oportunidades y problemas que enfrenta la frontera. A pesar de que la frontera es una línea divisoria entre dos países, son evidentes los grandes contrastes en el bienestar económico del lado de los EE.UU.; por ejemplo, los condados de San Diego en California y Zapata en Texas constituyen indicadores de una posición alta y baja en lo que respecta al ingreso per cápita en Estados Unidos. Con excepción de San Diego, el lado estadounidense de la frontera es pobre, según los estándares de EE.UU., en tanto que la parte norte de México se encuentra por encima del promedio para ese país en casi todos los indicadores de desarrollo. Es frecuente que en la región fronteriza pueda ver lo que usted elija ver. Hace dos años, la revista Time denominó el área fronteriza como la nueva Mex-América, un lugar con un futuro reluciente y brillante; Time regresó recientemente a la frontera con un enfoque pesimista sobre el crimen, la inmigración y la pobreza. Bustamante llamó a la frontera el lugar en el que Estados Unidos se une con Latinoamérica y su progreso constituirá una medida de qué tan bien se globaliza América.

Él citó la interdependencia creciente de las ciudades gemelas fronterizas, tales como El Paso y Ciudad Juárez. Esto constituirá la vanguardia de la globalización y la pregunta es qué tan bien le harán frente ambos países a los problemas y las oportunidades: dos culturas, dos idiomas, dos religiones dominantes y un medio ambiente común que proteger.

Bustamante indicó que aunque concebimos la frontera como la proximidad de dos naciones, también puede abordarse en términos de regiones. Él describió un nuevo y prometedor triángulo de actividad marcado por Monterrey, San Antonio y Houston, que evoluciona de un nuevo patrón de comercio bilateral fronterizo. Dijo que el éxito de las ciudades del sur de Texas, tales como Laredo y Brownsville, se apoya parcialmente en su ubicación en el centro de esta nueva subregión.

Sin embargo, no todo es color de rosa, ya que la soberanía nacional se ha convertido en un asunto de mayor importancia desde el 11/9. No obstante, Bustamante cree que las ventajas del enriquecimiento cultural y la integración económica eventualmente relegarán estos asuntos de seguridad a un segundo plano. La frontera siempre se ha ajustado con fluidez y rapidez. A pesar del 11/9, seguimos viendo en San Diego–Tijuana y El Paso–Juárez, por ejemplo, el ritmo más intenso de interacción internacional que en ninguna otra parte del mundo.

Robert W. Gilmer
  Keith Phillips
  Jesus Cañas
  Roberto Coronado

Estructuración del futuro: La economía del mañana en la frontera
3 Diciembre 2004, El Paso, Texas

Disertantes
Discurso de inauguración:
Grant Aldonas, Subsecretario de administración de comercio internacional, Departamento de comercio de EE.UU.

Panel I: Tendencias económicas recientes a lo largo de la frontera de EE.UU.–México
Alejandro Díaz-Bautista, Profesor de economía, Colegio de la Frontera Norte
Keith R. Phillips, Economista ejecutivo, Federal Reserve Bank of Dallas, sucursal de San Antonio
Howard J. Shatz, Miembro investigador, Public Policy Institute of California (Instituto de Políticas públicas de California)

Panel II: Convergencia/divergencia a lo largo de las fronteras norteamericanas: ¿Ya estamos allí?
Serge Coulombe, Profesor de economía, Universidad de Ottawa
James B. Gerber, Profesor de economía, Universidad Estatal de San Diego
Javier Sánchez-Reaza, Economista, Centro de investigación y docencia económicas

Discurso de presentación:
Kristin J. Forbes, Consejo de asesores en economía del Presidente, Washington, D.C.

Panel III: La frontera después del 11/9
James R. Giermanski, Presidente, Departmento de Negocios Internacionales, Belmont Abbey College
Garrick Taylor, Director de desarrollo de políticas, Border Trade Alliance (Alianza para el comercio fronterizo)
P. T. Wright, Jr., Director ejecutivo, aduanas y protección fronteriza de EE.UU., US-VISIT

Panel IV: Perspectivas sobre el futuro de la frontera
Jorge Bustamante, Profesor de Sociología, Universidad de Notre Dame
John H. Christman, Director de servicios de la industria maquiladora, Global Insight, Inc.
Manuel Suárez-Mier, Jefe del departamento de economía para Latinoamérica, Bank of America

Sobre los autores

Gilmer es uno de los vicepresidentes del Federal Reserve Bank of Dallas. Phillips es economista ejecutivo de la sucursal de San Antonio; por su lado, Cañas y Coronado son economistas de la sucursal del Federal Reserve Bank of Dallas en El Paso.

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