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Print-Friendly VersionArtículos de investigación

Política nacional desigual para la postura comercial de los países centroamericanos
Southwest Economy
Marzo/Abril 2005
Federal Reserve Bank of Dallas

El voto pendiente del Congreso de los EE.UU. con respecto al Tratado de Libre Comercio de Centro América ha incrementado su atención en las políticas comerciales de los países participantes: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana. (El acuerdo se conoce como TLC-Centroamérica-República Dominicana desde la inclusión de la República Dominicana en agosto de 2004.)

El formar parte de tratados comerciales regionales tiene efectos positivos bien documentados en las naciones participantes, ya sean éstas ricas o pobres, aunque el impacto en los Estados Unidos se verá disminuido por los reducidos tamaños de mercado de los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana. Desde la perspectiva de los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana, el impacto del tratado podría ser grande.[1] Aún la más poblada de estas naciones, Guatemala, cuenta con menos de la mitad de la población que el estado de Texas. Por otra parte, a pesar de lo que los enemigos habituales de la liberación del comercio reclaman, existe basta evidencia de que las aperturas comerciales generalmente tienen efectos positivos en el ingreso per cápita: que normalmente incluye aquel ingreso de la quinta parte más pobre de la población, aún en países en vías de desarrollo.[2]

Liberalización comercial contra Orientación del mercado nacional
Aunque la liberación comercial futura es importante, la disposición actual de los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana hacia un comercio libre no es nueva. En estos países ya existe una amplia liberalización comercial, de manera que la apertura futura es simplemente más de algo bueno.

Las aperturas comerciales del pasado suscitan más preguntas generales acerca de los cambios en las políticas orientadas al mercado en los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana. ¿Han funcionado regularmente estos países con la competencia del mercado global? ¿Han mejorado con la competencia, al igual que con el comercio? Yo utilizo un índice para mostrar eso, en promedio, los cambios en la política comercial en los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana han seguido una trayectoria distinta que las políticas en general orientadas al mercado del TLC-Centroamérica-República Dominicana, con la evidencia de los indicadores de las políticas comerciales de un mayor movimiento hacia la orientación del mercado. Aunque los indicadores no comerciales revelaron una mayor apertura del mercado para empezar, la apertura del mercado en el sector comercial se ha incrementado desde hace mucho tiempo.

La gráfica 1 compara tres indicadores de la orientación del mercado elaborada a partir del Índice de libertad económica de la fundación Heritage. El primer indicador, el grado de apertura comercial, es simplemente la medida de la fundación Heritage sin más adorno. El segundo, la orientación del mercado nacional, refleja los resultados de la fundación Heritage de la apertura del mercado en ocho categorías de política nacional no comercial: política fiscal y balance fiscal, intervención gubernamental en la economía, política monetaria (con sus implicaciones inflacionarias), política bancaria, flexibilidad de salarios y precios, protección de los derechos sobre la propiedad, transparencia y simplicidad de la reglamentación e importancia del sector informal contra el sector formal que paga impuestos.

Gráfica 1. Apertura comercial contra orientación del mercado nacional

No siempre es fácil comparar estos diferentes indicadores, pero están adaptados para ajustarse al mismo rango de movimiento. En todos los casos, el valor cerca de 5 significa nada en absoluto orientado al mercado (como la política monetaria hondureña o la política comercial de Nicaragua a finales de los años 1990), mientras que un valor cerca de 1 significa que es bastante orientado al mercado (como la actual política monetaria e intervención gubernamental salvadoreñas).

Finalmente, contraigo el enfoque de la orientación del mercado nacional a un subgrupo de solamente cuatro variables, ya que considero que merecen más atención que las otras. Las cuatro categorías finales son la intervención gubernamental en la economía, la protección de los derechos de la propiedad, el grado de regulación en la economía y la flexibilidad de salarios y precios. De nuevo, un valor inferior en el índice representa una mayor disposición para permitir trabajar a los mercados, mientras que un número alto, significa lo contrario.

Tal como lo muestra la gráfica 1, los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana en promedio han experimentado un marcado descenso en el proteccionismo comercial. El valor de este índice cae de 4.5 (proteccionismo comercial alto a muy alto) en 1995 a 2.8 (bajo a moderado) en 2005. En contraste, la medida de la orientación del mercado nacional (las ocho medidas descritas arriba) diminuye de 3.4 en 1995 a 3 en 2005.

En la medida en que es justo comparar un indicador con otro, los movimientos de los indicadores no comerciales en la dirección de una economía fundamentada en el mercado fueron mucho menores que los movimientos de los orientados hacia el mercado en los indicadores comerciales. Los indicadores no comerciales mostraron una mayor orientación de mercado a principios de la operación que el indicador comercial. En 2001, el índice comercial en descenso (mejorando) alcanzó al índice nacional y ha permanecido bajo el mismo durante la mayor parte del tiempo desde entonces.

La relación entre el índice comercial y las cuatro medidas de apertura del mercado nacional seleccionadas es similar, excepto que la línea para las cuatro variables comienza en un valor menor (política más orientada al mercado) que aquel para las ocho variables. Nótese que los valores finales para ambas medidas de orientación de mercado nacionales son iguales.

Debido a que la línea de apertura comercial está arriba de ambas líneas de orientación del mercado nacional en 1995 y bajo ellas en 2005, sabemos que—a pesar de las virtudes de una apertura comercial futura—las medidas del mercado nacional tienen mucho camino que recorrer antes de llegar a donde desean los votantes orientados al mercado. Aunque el comercio constituye un enfoque legítimo para la atención de los responsables de tomar decisiones, igual lo son los otros indicadores y, tal vez, un poco más en la actualidad.

Desde luego no es verdad que la orientación del mercado automáticamente signifique más crecimiento que el cierre del mercado. Muchos factores que operan en conjunto determinan la expansión económica. Las medidas de la fundación Heritage no incluyen nada acerca de la calidad de educación, por ejemplo, o de las habilidades administrativas. Pero cuando otras cosas son iguales, la orientación del mercado parece marcar una diferencia.

Diferencias entre los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana
Hasta ahora he discutido cómo la apertura comercial se ha movido en comparación con otras medidas de apertura del mercado para los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana en general . Con seis países de tamaños e ingresos variados, podríamos esperar que el resumen de las estadísticas oculte muchas diferencias entre los países. La gráfica 2 ofrece un vistazo actual de la conexión entre la política comercial y la política del mercado nacional en cada uno de los seis países del TLC-Centroamérica-República Dominicana y en los Estados Unidos. Los valores inferiores significan una mayor apertura de mercado.

Un análisis más minucioso de la apertura comercial y orientación del mercado

Un detalle que llama la atención es la conexión entre el PIB per cápita y esta relación de la política de mercado y la política comercial y lo que indica acerca de la relación entre el desarrollo y apertura económicos. En los dos países más ricos del TLC-Centroamérica-República Dominicana, Costa Rica y República Dominicana, la apertura de la categoría del mercado nacional es mayor que (muestra un valor inferior que) la del sector comercial.

Sin embargo, se debe notar que ni la política comercial ni la no comercial están muy orientadas al mercado en la República Dominicana. De hecho, según los índices de la fundación Heritage, la República Dominicana muestra valores menores, tanto para la apertura comercial, como para la política nacional orientada al mercado, que cualquiera de los otros cinco países centroamericanos. La relación entre los dos tipos de apertura indica que los dominicanos están más interesados en una orientación de mercado nacional no comercial que en la política comercial. Esta es una particularidad que comparten solamente con los costarricenses e, interesantemente, con los Estados Unidos—los tres países con el PIB per cápita más alto entre los participantes del TLC-Centroamérica-República Dominicana. Los cuatro países más pobres de Centro América todos muestran una mayor orientación hacia una política comercial que una orientación no comercial de mercado.

Por sí mismas, estas medidas no prueban que el ingreso es mayor por la orientación relacionada con el mercado de estas instituciones o que este ingreso mayor haya propiciado el desarrollo de instituciones relacionadas al mercado. Pero hay mucho que nos indica que la causalidad es factible en ambos sentidos. El contraste de los países más ricos con los más pobres del TLC-Centroamérica-República Dominicana es impactante de cualquier modo.

Más aún, mientras los cuatro países más pobres tienen una menor apertura del mercado nacional que apertura comercial, los dos más ricos de estos cuatro (El Salvador y Guatemala) tienen niveles de apertura nacional más cercanas a sus clasificaciones de apertura comercial que los dos más pobres (Honduras y Nicaragua). Esto de nuevo indica una relación positiva entre el PIB per cápita y la apertura de mercado en la política aparte de la comercial, independientemente de la dirección de la causalidad.

Quizás tan interesante como cualquier detalle de este cuardo es la relación de la apertura de la política comercial de los EE.UU. con aquella de los diversos países del TLC-Centroamérica-República Dominicana en comparación con la medida relativa de apertura del mercado nacional. Adviértase que las medidas de la fundación Heritage no son muy afinadas o detalladas. Una escala de 1 a 5 no permite tener muchas oportunidades para mostrar sutilezas en la medición. Sin embargo, es aleccionador que El Salvador, Nicaragua y los Estados Unidos aparezcan en la categoría 2 de una amplia apertura comercial; la medida de la mayor apertura comercial es 1. Sin embargo, los Estados Unidos tienen mucho que recomendar contra esta apertura en el proteccionismo comercial agrícola así como en otras categorías históricas del comercio, tales como el comercio de prendas de vestir. Se deberá notar que algunos de los mismos proteccionismos que limitan a los Estados Unidos a un 2 han logrado incorporarse en el tratado que se espera estará disponible para los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana.

Por el contrario, ninguno de los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana cuenta con políticas que facilitan la orientación del mercado nacional al nivel con que cuenta los Estados Unidos. En la octava medida de la orientación del mercado nacional, la medida de la fundación Heritage promedia 1.8 para los Estados Unidos, comparado con 3.0 para los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana en general. Claramente, las naciones más ricas del TLC-Centroamérica- República Dominicana no siempre muestran la mayor orientación hacia el mercado nacional (Costa Rica en 2.8 contra la República Dominicana en 3.6), pero la extensa literatura técnica importante sobre dicha orientación sugiere que sus posibilidades de crecimiento merecen atención.[3] También, aunque la dirección de la causalidad pueda ir tanto del ingreso mayor a una mayor orientación de mercado y viceversa, la orientación del mercado nacional no solamente de los países industriales con un alto crecimiento relativo tales como los Estados Unidos (1.8) y el Reino Unido (1.8) pero también los tigres asiáticos como Taiwán (2.3) y Corea (2.6) indica una base para el crecimiento, a pesar de algunas manifiestas excepciones (China, 3.3).

Conclusión
Si el Congreso ratifica el tratado con los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana, hay mucho que indica que ambas partes recibirán beneficios en cuanto a crecimiento . Pero los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana ya han alcanzado una liberalización comercial sustancial en la última década. De cierta manera, el nuevo tratado solamente está cubriendo el pastel que ya existe. Efectivamente, para el país promedio del TLC-Centroamérica- República Dominicana, un problema más complejo parece ser de alguna manera una menor orientación dirigida al mercado de las políticas fuera del sector comercial. Hasta ahora, las reformas dirigidas al mercado en el área política no comercial han sido menores en promedio que aquellas en el área de políticas comerciales.

Está claro que los países del TLC-Centroamérica-República Dominicana están trabajando hacia una mayor liberalización comercial. Será importante ver si la orientación del mercado puesta de manifiesto en mayores reducciones previstas de las restricciones comerciales—y las mejoras en disputa en el acuerdo y otros factores para facilitar el comercio internacional—finalmente encuentre su total expresión también a través de la vía nacional.

—William C. Gruben

Sobre los autores

Gruben es Vicepresidente y economista ejecutivo del Federal Reserve Bank of Dallas.

Notas

  1. Adviértase, sin embargo, que el tratado de TLC-Centroamérica-República Dominicana-Estados Unidos incluye importante proteccionismo comercial. Las exportaciones de azúcar del TLC-Centroamérica-República Dominicana reflejarán fuertes restricciones comerciales estadounidenses. Las cláusulas del tratado para el comercio de prendas de vestir reflejan reglas con contenidos impuestos por los EE.UU. que provocan costos más altos para los consumidores estadounidenses.
  2. Una excelente visión general de las relaciones entre la política comercial, el crecimiento económico y la pobreza se encuentra en “Trade Liberalization and Poverty: The Evidence So Far,” por L. Alan Winters, Neil McCulloch y Andrew McKay, Journal of Economic Literature , vol. 42, marzo de 2002, págs. 72–115.
  3. Consultar, por ejemplo, Barriers to Riches, por Stephen L. Parente y Edward C. Prescott, Cambridge: MIT Press, 2000.
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